

El orden marítimo al que se creyó llegar con el fin de la Guerra Fría parece tambalearse en la actualidad. Las banderas negras no han desaparecido y en sus manos han caído más de cincuenta embarcaciones en lo que va del año.
Noviembre 2008
Según la Organización Marítima International, (OMI) en las costas de Somalia, los piratas han atacado sesenta y tres embarcaciones y secuestrado a veintiséis de ellas a lo largo del 2008. La víctima más reciente, el carguero MV Faina capturado el pasado 24 de septiembre con una cantidad considerable de armamento, aumentó las tensiones y el debate de seguridad en la región.
El Faina, de origen ucraniano y bandera de Belice, transportaba treinta dos carros de combate de fabricación soviética, lanzagranadas, municiones y armas de diverso tipo hacia el puerto de Mombasa, donde lo esperaba el ejército keniano. Por el momento permanece en cautiverio y sus secuestradores y/o piratas demandan una suma de 20 millones de dólares para su liberación.
“El crimen no debe pagarse” es la respuesta del presidente de Francia, Nicolas Sarkozy. La Comunidad Internacional debe presionar para encontrar una solución por la vía de la negociación y enfocarse sobretodo en afianzar los sistemas de seguridad marítima, afirmó el mandatario.
El golfo de Adén conecta el mar Rojo con el océano Indico y es la principal ruta comercial del petróleo proveniente del golfo Pérsico. Sin embargo, la situación inestable de Somalia y Yemen, los dos países colindantes, lo han convertido desde hace más de una década en el pasillo peligroso de la esquina de África.
Somalia cuenta con 3025 Km. y 200 millas marítimas que conectan estratégicamente a Europa con el Extremo Oriente. Pero su crisis institucional, arraigada desde el año 1990, ha fortalecido el crimen organizado al punto de poner riesgo el paso de más de 50 mil barcos anualmente.
El secuestro del Fania es el último de múltiples ataques. El pasado abril fueron capturados el buque francés Ponant, y el tunero vasco Playa de Bakio y en julio, el barco japonés MV Stella-Maris con carga de plomo y zinc. El Ponant, de la compañía Îles du Ponant de la filial CMA CGM fue capturado por una decena de piratas armados con fusiles AK 47 y lanza granadas, cuando entraba al golfo de Adén. Treinta tripulantes, veintidós de ellos de nacionalidad francesa, permanecieron como rehenes del 4 al 11 de abril cuando se llevó a cabo la operación Thalatine. Se entregaron en alta mar dos millones de dólares por la CMA CGM, que más tarde la inteligencia militar francesa recuperó casi por completo, logrando la captura de seis de los piratas. El curso de la operación fue diseñando y seguido desde el Elysée por el presidente, el primer ministro y los ministros de Defensa y Relaciones Internacionales.
La piratería ha coincidido históricamente en los lugares de mayor tráfico de mercancías y de personas y su origen se remonta a las primeras civilizaciones. Homero, por ejemplo, narró los actos de piratería de los griegos y Julio César fue prisionero por varios días de piratas, que luego crucificó en nombre del pueblo romano. En la edad media, los vikingos fueron los malhechores del mar del Norte, el Cantábrico y el Mediterráneo y finalmente en el siglo XVI y XVII, el auge comercial de los monarcas españoles aumentó la actividad en aguas caribeñas. El tráfico de tesoros entre la nueva América y Europa es recordado por los constantes saqueos, los cañones, los baluartes e iconos como barbanegra.
Los piratas de la actualidad, como aquellos de las leyendas, no les falta ni audacia ni imaginación. En barcos rápidos y vestidos como oficiales de aduana o controladores marítimos logran acercarse armados y sin problema a buques y cargueros de gran tamaño. Las bandas están conformadas en su mayoría por antiguos pescadores impulsados por la rentabilidad de los rescates y la fácil posibilidad de escape.
El Centro de Información sobre la Piratería de la Oficina Marítima registró un alza del 10% en los secuestros de barcos en el 2007. El total de incidentes se estableció en doscientos sesenta y nueve en todos los mares del mundo y las cifras podrían ser incluso más altas. Existe un número importante de propietarios que prefieren no declarar los ataques, para no despertar desconfianza en sus clientes y sobretodo no pagar los altos costos de inmovilización que requiere la investigación policial.
Después de las reacciones aisladas de algunas naciones para liberar sus barcos y los llamamientos de Francia y España por el apoyo de la Comunidad Internacional y sobretodo de la OTAN, La Unión Africana y el Reino Unido, se llegó a la decisión de una estrategia antipiratería. El 30 de septiembre, la Unión Europea acordó una operación de seguridad en las costas somalíes, principalmente en el golfo de Adén. El ministro de Defensa francés Herve Morin aseguró para la cadena BBC, que por lo menos ocho naciones hacen parte de la iniciativa. A España por ejemplo, regresaron en los primeros días del presente mes, soldados de la misión en Bosnia, para formar parte de dichas tropas.
Rusia sin embargo ya hace varias semanas que tomó medidas preventivas enviando su buque de guerra 'Neustrashimi'. El patrullero navega actualmente muy cerca Faina y según el portavoz de la marina Igor Dygalo es el primero de varios navíos que continuarán llegando de manera regular, para proteger a sus ciudadanos y sus embarcaciones. Frente a ello, y al desarrollo de operaciones antipiratería, el gobierno Somalí responde con total apoyo. El presidente de gobierno de transición Abdulahi Yusuf Ahmed pidió a las fuerzas navales internacionales que luchen contra los piratas y en su discurso de la fiesta Eid-el-fitr en el fin del Ramadán, dijo: “Condenamos la piratería y cualquier otro acto de violencia contra la humanidad”.
La ruta de piratas en un contexto más amplio, es una muestra de la realidad del llamado continente “olvidado”. A pesar de tener gran cantidad de recursos, que sin duda en otras manos producirían grande riquezas, África es el continente más pobre económicamente hablando. Detrás de los safaris y las reservas de animales que han registrado miles de documentales en occidente, hay procesos de descolonización fragmentados, décadas de explotación, conflictos étnicos y crisis institucionales que impulsan a cientos de ciudadanos a migrar y rebuscar un mejor futuro.
Lanzarse al mar a secuestrar barcos o lanzarse en peligrosas pateras o cayucos son la mejor opción para muchos de sus ciudadanos. Según la Organización de Naciones Unidas –ONU-, hoy en el continente hay trece guerras civiles, once conflictos étnicos, tres luchas territoriales en fronteras, dieciséis dictaduras o regímenes autoritarios y doce estados en los que se reprime a los disidentes. Problemáticas que buques de guerra y políticas de seguridad internacional no pueden combatir. En adición, el cambio climático ha traído fuertes sequías produciendo el desplazamiento de cientos de aldeas que llegan a las costas a esperar el próximo navío que los aleje de la miseria, ya sea robándolo o navegándolo.
Los cayucos y pateras que luchan por alcanzar las islas Canarias o Baleares en España y los piratas del Golfo de Adén, son el desespero de un pueblo que poco parecer contar en el mercado internacional y los planes futuros del mundo globalizado. Y mientras se siga condenando al olvido los problemas de desigualdad del continente africano, seguirán desarrollándose maneras alternativas de sobrevivencia fuera y dentro del marco de la ley.
Según la Conferencia de la ONU para el comercio y el desarrollo, el tráfico marítimo transporta más del 80% del comercio mundial. Lo que equivale a cerca de unos seis millares de toneladas de productos que viajan a bordo de más cuarenta y seis mil embarcaciones que a su vez tocan más de cuatro mil puertos al año. Ello sumado los riesgos de materiales como plomo, zinc, armamento etc. en manos de piratas, o el continuo naufragio de cayucos, o las potenciales catástrofes ambientales fruto de las tensiones en alta mar tienen que hacer evidente a los ojos del mundo que la solución a los problemas de África esta en políticas de inclusión social y no en materia de seguridad y armamento.
Veintitrés años! veintitrés años de dolor para unos, indiferencia para muchos y olvido para la mayoría. Lo acontecido en aquellos dos días de noviembre de 1985, a todos los colombianos nos estremeció hasta lo más profundo de nuestro ser, nos hizo llorar y clamar justicia...+
En el poblado holandés de Maasbommel, 37 casas en tierra tienen una particularidad: pueden flotar en caso de inundación. Lo anterior debido a la vulnerabilidad de este lugar debido al cambio climático y al aumento de lluvias y otros fenómenos atmosféricos..+