

Noviembre 2008
La llegada de un afroamericano a la presidencia del país del norte, no solo es triunfo de la democracia, sino la reivindicación de una raza que sin su consentimiento fue sacada a la fuerza de su tierra, despojada de sus ancestros, vendida como objetos, sometida a los más duros trabajos y vejámenes, humillada por el color de su piel y sin derecho a oponerse a unas condiciones de vida que no buscaron pero que ante tantos atropellos y sin ninguna ley que los protegiera, debieron aceptar, hasta que unos valientes cansados de tanta injusticia decidieron protestar y en algunos casos pagar con su vida por reclamar la igualdad que merecían como seres humanos y por haber contribuido con su trabajo, con su valentía en las contiendas entre el norte y el sur de Estados Unidos y además con su idiosincrasia, hacer de esa nación lo que con el tiempo ha llegado a ser.
Esta elección y el reconocimiento de los valores que todos tenemos, nos hace recapacitar en lo que viene sucediendo con la población indígena de nuestro país, a la cual a través de los años les han sido arrebatadas sus tierras, vulnerados sus derechos y además los hemos considerado como personas inferiores a nosotros “los civilizados”, por pretender conservar las tradiciones que heredaron de sus antepasados y que para ellos tiene un significado que no debemos ni desconocer ni menospreciar.
Aunque los norteamericanos nunca pensaron en tener un presidente “de color”, la idea de ser gobernados por alguien con las ideas de cambio que planteó Obama durante su campaña, los sedujo de tal forma que los llevo a votar masivamente por él, sin tener en cuenta sus ancestros y pensando en los múltiples beneficios para el común de la gente. Pero lo más importante ha sido que sin proponérselo y sin haberlo recapacitado, le han dado “al negro” la oportunidad o mejor dicho la misión de hacerles entender la importancia que tuvo, ha tenido y tendrá la raza africana en el destino de quienes en un momento fueron sus opresores.
¿Por qué no pensar también nosotros en nuestros aborígenes que eran los dueños de estas tierras y cuyos justos reclamos son atendidos solo en la medida en que no vayan en contra de los intereses de quienes los han esclavizado, humillado y explotado?
Muy bueno sería evaluar la responsabilidad que tenemos en lo que sucede, para no tener que lamentarnos en un futuro por no haber obrado con justicia.
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