

Para momificar hay que retirar todas las vísceras, excepto los riñones y el corazón. En los recipientes o vasos canopos se vierten el estómago, los intestinos, los pulmones y el hígado para ser preservados. El cerebro se extrae con ayuda de un gancho curvó a través de un orificio en la nariz.
El cuerpo semi vacío se rellena de bolsitas de tela, trapos, fibras vegetales serrín, o arena para evitar deformación y se perfuma con mirra o canela. Luego se sumerge en natrón y se cubre con resina por setenta días. Una vez disecado se envuelve en vendajes de lino que se van fijando con goma arábiga; un proceso que tarda quince días aproximadamente. Finalmente se le coloca una máscara y se introduce la momia en un sarcófago de madera, finamente tallado, junto con papiros y otros amuletos.
El complejo proceso de momificación y embalsamiento egipcio aseguraba la conservación del cuerpo para la vida eterna del espíritu. La idea de la inmortalidad espiritual, de la vida después de la muerte, ha generado en múltiples sociedades, una voluntad por preservar el cuerpo humano. Momificar a las personas es una manera de mantener la identidad, y así inmortalizarse en la memoria de las generaciones por venir.
En Colombia hay un lugar en el que la momificación es un proceso natural. Los habitantes de San Bernardo, en el departamento de Cundinamarca nada saben sobre vendas de lino y jamás han desviscerado un cuerpo, sin embargo muchos de sus difuntos conservan su piel, cabello, uñas etc. Ni faraones, ni reyes, sino campesinos, sino hombres y mujeres campesinas, gente trabajadora y sencilla que ha salido del anonimato para permanecer en la memoria de lo vivos y ser fiel reflejo de la zona rural de Cundinamarca.
No es claro la causa singular de la momificación. El consumo de Balú, chachafruto o el árbol que nunca muere, es una de las populares creencias, junto con el alto consumo de guatila, conocida como la papa del pobre y las condiciones de clima, el suelo y los vientos.
Sin procesos, sin mirra, sin sarcófagos de madera, los sanbernardinos, han logrado sin proponérselo, un impresionante proceso de momificación natural. Una herramienta contra el olvido tan impresionante que aún es visible la vestimenta, las venas, las uñas, la expresión de su rostro y hasta el bigote.
El orden marítimo al que se creyó llegar con el fin de la Guerra Fría parece tambalearse en la actualidad. Las banderas negras no han desaparecido y en sus manos han caído más de cincuenta embarcaciones en lo que va del año....+
Veintitrés años! veintitrés años de dolor para unos, indiferencia para muchos y olvido para la mayoría. Lo acontecido en aquellos dos días de noviembre de 1985, a todos los colombianos nos estremeció hasta lo más profundo de nuestro ser, nos hizo llorar y clamar justicia...+
En un rincón del Mediterráneo, en la pequeña isla de Chipre, se desarrolla los últimos meses una notable actividad diplomática...+
La capacidad de ser testigos de las tragedias ajenas y seguidores de guerras desde la sala de la casa, es otro de los aportes de la llamada modernidad...+
