

La discriminación sexual, al igual que la racial, o la xenofobia generan situaciones injustas y socialmente peligrosas. El avance de Colombia en materia de derechos e igualdad para la comunidad gay es un hito histórico a celebrar en el día internacional para la tolerancia.
Noviembre 2008
En el año 1990 la Organización Mundial de la Salud excluyó el homosexualismo de la lista de enfermedades mentales. Con ello se dio fin a una larga etapa de prejuicios y se marcó el inicio de una etapa aún más larga de reconocimiento civil e igualdad.
Las manifestaciones que ocurren en el día internacional contra la homofobia, el día del orgullo gay y el día internacional de la tolerancia son sólo algunos reflejos de las trasformaciones y la visibilidad que ha alcanzado la comunidad gay a nivel mundial. Por ejemplo, los españoles una de las sociedades históricamente más conservadores, celebraron una ves más en junio, el día del orgullo gay, con casi una semana de actividades y una marcha por la Gran Vía en la que pasearon decenas de carrozas que alcanzaron más de cuatrocientos mil participantes.
En Colombia, las manifestaciones son menos monumentales pero no insignificantes. Desde el año 2005 se han ampliado los espacios para la comunidad gay y se han desarrollado iniciativas de visibilidad importantes. El pasado mayo, se llevó a cabo la maratón LGBT –Lesbianas, gays, bisexuales y transexuales- con doce obras teatrales y cinco eventos académicos y artísticos que culminaron con un gran encuentro en la Plaza de Bolívar al ritmo de banderas multicolor.
El gran paso
El pasado abril nació la sentencia C-075 de la Corte Constitucional y con ella nacieron las parejas del mismo sexo a la vida jurídica. Por primera vez en el país, se reconoció que las parejas homosexuales son iguales a las heterosexuales en materia de comunidad de bienes, es decir que al cabo de dos años de convivencia se crea una unión material de derecho.
La ley 54 de 1990, que le concedió dichos beneficios a las uniones heterosexuales, incluye ahora a las parejas del mismo sexo. Se amplió también la cobertura familiar en el sistema de pensiones y salud, considerando que al no hacerlo se violan los principios de la no discriminación, y de dignidad humana protegidos por el derecho internacional.
Según Daniel Bonilla, profesor y director del Grupo de Derecho de Interés Público de la facultad de derecho de la Universidad de los Andes: “este giro jurisprudencial hace pensar que se ha abierto el camino que llevará a que en Colombia no halla diferencias jurídicas injustificadas entre homosexuales y heterosexuales, y que la Corte será la institución que lidere este proceso de cambio que permitirá que nuestro país sea más incluyente y tolerante frente a la diferencia”.
Si bien es cierto que con la constitución de 1991 se dieron cambios importantes en materia de discriminación, incluida la sexual, sus planteamientos se quedaron escasos. Aunque el nuevo estado de derecho exigió al estado igual consideración y respeto a todos sus ciudadanos bajo el marco de la igualdad, el libre desarrollo de la personalidad y el principio del pluralismo, sólo el nuevo fallo C-075 de 2007 estableció concretamente directrices en materia de pensiones, salud y derechos conyugales para la comunidad homosexual.
El mayor reto
Contra la homofobia el camino es más largo y más arduo. En la época franquista el homosexualismo era un peligro social que daba cárcel a gays y transexuales (Ley de peligrosidad y rehabilitación social) y hasta el año 1990 fue considerada como una enfermedad mental. En países como Rusia aún prohíben cualquier manifestación pública que haga alusión a los derechos de los gays y en otros como Polonia, Italia o Letonia las manifestaciones apenas empiezan a desarrollarse con mayor calma después de años de disturbios callejeros con policía antimotines.
Las actitudes de rechazo, tan peligrosas para la sociedad son alimentadas por la intolerancia. Según la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos “La intolerancia estimula el rechazo de cuanto no se comprende o no se comparte. La intolerancia corta cualquier posibilidad de apertura mental hacia quienes despliegan ante la comunidad su derecho a la diferencia. La intolerancia suscita el apogeo de las mentalidades represivas. La intolerancia impide la convivencia pacífica y trunca la edificación de un orden justo”. La agresión y discriminación sexual es un acto tan grave como la discriminación racial, de religión o de género. Las conductas intolerantes y de rechazo atentan contra el principio de búsqueda de la felicidad, el derecho a la vida y el derecho a la libertad. Más allá de las cuestiones morales, que no le competen al estado hay una cuestión de igualdad, de dignidad humana y de respeto. La posibilidad que tiene cada ser humano de realizarse, perseguir su felicidad y ser libre no debe ser coartada por ningún grupo y menos por ningún estado.
Por resta razón, el 16 de noviembre, día internacional para la tolerancia, se rescatan las iniciativas de inclusión social. En países como Brasil, los tratados como locos o convictos de Franco, llevan mas de doce años celebrando públicamente el hecho de ser gays. En el 2007 se contaron mas de tres millones de personas en la marcha y el pasado 26 de mayo, unas cinco millones de personas marcharon en Sao Paulo contra la homofobia y la discriminación y en Perú, por ejemplo, el 28 de junio se celebró la marcha del orgullo con el polémico y novedoso lema “ “El Perú se está trans* formando”.
En Colombia, no las marchas, pero la sentencia C-075 de 2007 es un gran paso grande en el camino hacia un país más humano e incluyente. El hecho que las parejas del mismo sexo existan finalmente para la vida jurídica es un hito histórico, un avance en materia de derechos humanos y una marca importante en el proceso de aceptación cultural. Por ello fue aplaudida por la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch. José Miguel Vivanco, su director para las Américas declaró que “el fallo recoge principios básicos de derechos humanos que deben ser preservados en cualquier ámbito” y expresó que la sentencia de Colombia deber ser ejemplo para otros países en la promoción para la igualdad.
Un paso de miles mas por dar. La aceptación de diferencias requieren de tiempo y sobretodo de educación. Ojala en el futuro no muy lejano las marchas del orgullo gay dejen de existir. Las manifestaciones monumentales que paren el tráfico de la ciudad desaparezcan. Las marchas, las actividades y la calle Castro en San Francisco; The West Village en Nueva York; el Marais de París o el Soho de Londres, el Gayxample en Barcelona, Pueyrredón, Callao en Buenos Aires, el barrio Chueca en Madrid y Chapinero o Gay Hill en Bogotá, pierdan popularidad. Ese día habremos las sociedades del mundo, comprendido que la comunidad gay es igual a la comunidad heterosexual que jamás ha salido a marchar por su orgullo, ni ha tenido que reunirse en barrios especiales o luchar por reconocimiento y visibilidad.
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