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entrevista a Yuri Neira

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Por Julio Enrique Cortés Monroy

Marzo 2010

El 1 de mayo de 2005 cayó asesinado por el ESMAD Nicolás Neira, un estudiante de 15 años. Apoyar la marcha del día de los trabajadores le costó la vida a Nicolás. Como si fuera poco su padre, Yuri Neira, ha tenido que afrontar desde aquél día la más cruel y despiadada persecución del Estado colombiano por averiguar la verdad de lo ocurrido y porque sigue denunciando con vehemencia toda clase de atropellos y abusos de autoridad por parte de la Policía Nacional. Tiene la convicción de que la revolución no se logrará a través de la violencia, sino con inteligencia y amor.


Julio Cortés (JC): El asesinato de Nicolás Neira ocurrió en el 2005, en qué va la investigación de este proceso judicial?

Yuri Neira (YN): Desde su asesinato, hace 1620 días, se inició la denuncia ante las autoridades respectivas. Los responsables, ó autores materiales, recaen en la Policía Nacional pero sólo hasta hace cuatro meses comenzó la investigación. El proceso ha pasado de Fiscalía en Fiscalía. El caso lo tuvo primero la Unidad de Vida, luego lo cogió la Justicia Penal Militar, y después la Penal Militar dijo que eso no le correspondía. Un grupo del gobierno decide que la justicia ordinaria es la que debe seguir con el caso, el expediente va de lado a lado, se pierde 10 días hasta que logro localizarlo y que llegue al Fiscal, pero éste tampoco quiere hacer nada.

Mucha gente del extranjero le escribieron al Estado colombiano para ver qué estaba sucediendo con el caso, por lo tanto el fiscal Mario Iguarán decide que el caso debe cambiar nuevamente de manos y va a la Unidad de Derechos Humanos, a la Fiscalía 53. Eso hace más o menos como 4 meses. Después de 4 años hasta ahora empieza el caso. En qué va? En lo que van todos los casos, en investigaciones exhaustivas. La Procuraduría tiene un borrador donde dice que los autores son la Policía Nacional, hay un capitán y un subteniente investigados acción por omisión. En este expediente se ve como el noventa por ciento de los policías que llaman a declarar dicen mentiras, hay falsos testimonios.

JC: Hay imágenes, un registro fotográfico, ó testigos que puedan declarar y que comprometen a miembros del Esmad en el asesinato de Nicolás?

YN: Ese día las cámaras del Estado en ese punto se dañaron. Hubo una película de un contacto que me hicieron un mes después de los hechos pero una persona se hizo pasar por mí y se llevaron la película antes que yo fuera a recogerla. Hay una foto, la que cargo en el pendón, en donde Nicolás está caído. Esa foto la tomó, un ciudadano nacionalizado canadiense, cuando a Nicolás lo estaban golpeando. Unos policías lo amenazan, el baja la cámara y empieza a obturar, ahí se ve cuando Nicolás está en el suelo. Este testigo ocular me da sus datos para localizarlo y las fotos, el ha dicho que declara en la embajada de Colombia en Canadá pero hasta el momento nadie lo ha llamado a declarar. Después del entierro de Nicolás, le llega el DAS a esta persona a la casa y lo deportan, le cancelan el pasaporte como persona no grata y chao. Ahora este testigo no puede volver al país fácilmente. A razón de qué hace esto el DAS? Necesita callar un testigo. Teníamos un testigo que fue asesinado y apareció como un caso de delincuencia común, ese fue un muchacho que vio los hechos, quedan otros tres testigos.

JC: U.D también ha sido víctima de un crimen de Estado, no sólo por lo de Nicolás sino por la persecución a la que se ha tenido que enfrentar a raíz del asesinato de Nicolás. Cómo ha sido su vida desde ese 1 de mayo?

YN: Me cambió totalmente la vida, yo venia de trabajar en un mundo capitalista, en una empresa de seguros. Después de lo de Nicolás mi vida gira 180 grados y me dedico solamente a derechos humanos. Eso me ha traído que he sido 24 veces detenido arbitrariamente, por la Policía. El 13 de julio del 2006 un teniente Palacio en la calle 84 con 15 me detiene y como ve que no tengo nada encima, me pregunta dónde trabajo, yo le digo por qué?, por allí no más..; el tipo me dijo que lo llevara, que yo qué hacía? Y como yo no le respondí me hizo subir a la patrulla, me dio un paseo por los cerros, le pregunté para dónde me llevaba, y contestó “como usted no nos cuenta nada, nosotros tampoco le contamos nada”. Luego me soltaron pero yo lo tengo demandado porque eso no solo es una detención ilegal sino un secuestro. En un solo día una vez me requisaron once veces, tuve que llamar a mi abogado a decirle: otro policía que me requise y los puteo, me agarro con ellos. Una ocasión me detuvieron porque llevaba unas gotas bioenergéticas, y decían que eso tenía fosforo, que era altamente explosivo…
En el camino de esas detenciones vienen los cuatro atentados. El primero fue llegando a la casa desde un Mazda, un tipo con revólver me dice “usted está hablando mucha mierda”, me señala, de pronto por la gente no pasa nada. La segunda vez fue en la 72 con 13, dos tipos me muestran el revolver, yo levanté las manos y les dije de aquí no me muevo, me pueden matar aquí mismo y los tipos desaparecieron. El tercero fue llegando a la casa, un tipo de una moto hizo tres disparos. El último fue 24 horas después del allanamiento a la Casa Cultural Salmón. Los vimos trepándose, tocó llamar a las organizaciones y a la Policía a que me escoltaran un ratico.

JC: Cómo fue lo de su exilio a Brasil, por qué decidió regresar a Colombia?

YN: Después del cuarto atentado me tocó irme cuatro meses al Brasil, decidí devolverme, a pesar de que a nadie le gustó la noticia por el riesgo a ser asesinado. Les dije que si me pegan un tiro en Colombia estoy con mi gente, en mi casa, en mi terreno, con mis amigos, pero es que allá estaba solo y muriéndome lentamente, y esa no es la lucha, la lucha es estar acá en Colombia. Es tan fácil hablar desde el otro lado, pero es tan verraco ponerse uno al frente de las cosas y decir no más, no aceptemos esas cosas. Estando exiliado en Brasil me enteré del caso de tres jóvenes menores de edad que fueron quemados en un CAI en Bogotá. Esto a pesar de que la ley prohíbe tener a menores de edad en estaciones y CAI de Policía, de toda esa ilegalidad que se cometió. Y nos dicen terroristas a nosotros por denunciar estos hechos.

JC: Cómo están las condiciones de su seguridad en este momento?

YN: Se supone que gozo de medidas de protección, que me están dando camioneta y dos agentes del DAS, pero les pregunté que si eran los que siempre me seguían, ó eran unos nuevos. Como decía Piedad Córdova: “uno no tiene escoltas sino espías”. Después dije que no aceptaba esto porque me niega muchas cosas y de paso estoy vendiendo a mi gente, con quien yo charle la están fichando, están reportando con quien hablo. Entonces me dicen que ellos no me garantizan protección así como ando. Yo asumo el riesgo, todo por la búsqueda de la verdad de lo que pasó con Nicolás. Y si averiguar la verdad implica que me disparen nuevamente, pues que así sea. Incluso si me asesinan yo les gano a ellos porque no saben el anhelo que tengo de estar con Nicolás y así me dan vía libre para estar a su lado.

Yo me he dedicado a denunciar a todos los policías que actúan mal, por eso la campaña contra la brutalidad policial y el desmonte del Esmad. Yo sigo denunciando toda clase de abusos de autoridad. Sin embargo temo por mi vida, porque ya sé que la Policía directamente no me va a asesinar, no me va hacer otro atentado, pero sí lo van a pasar como un falso positivo, inventando que por robarme el celular me dieron 3 puñaladas. Y a quién beneficia eso? A la Policía Nacional, quiénes están encargados de mi seguridad? La Policía Nacional, desgraciadamente.

JC: Cómo fue el suceso del allanamiento a la Casa Cultural Salmón, hubo un acto ilegal de parte los organismos del Estado, no?.

YN: Ese día llegaron agentes del DAS y la Policía al medio día, rompieron chapas y puertas, levantaron el piso de la cocina buscando explosivos, trajeron carros y perros antiexplosivos, no encontraron ni cuchillos porque hace días se prestaron para una olla comunitaria, así que ni armas blancas habían. Fuera de eso, la fiscal que ordena el operativo llegó al sitio, o sea que es juez y parte, también está denunciada y averiguando luego por esta fiscal supe que a todo lo que en los diferentes procesos todo lo tiene viciado y hay varias denuncias por su mal proceder. Ese día se hicieron presentes organizaciones sociales como el Movice, estuvo Iván Cepeda, del Polo vino Bruno Díaz, gente del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, organizaciones juveniles de las localidades y medios de comunicación que registraron este allanamiento ilegal. Lo que pasa es que el Estado tiene miedo de que los jóvenes piensen, los llaman terroristas porque reclaman una educación de calidad, rechazan el servicio militar obligatorio y porque están visibilizando el cierre de nuestros hospitales.

JC: Cómo nace la Casa Salmón Cultural y que reivindica usted de este espacio de participación y activismo juvenil?

YN: Cuando yo conmemoro los cien días del asesinato de Nicolás hago el primer pendón. Me invitan unos jóvenes a una casa llamada la Casa del Árbol. Allí conozco gente que habla de reivindicaciones y derechos, sobre la movilización social, de lo que pasó con Nicolás. Son jóvenes políticamente formados. En ese lugar conocí el colectivo Creaxión Espacio con quienes trabajamos dos años. En otra parte había un combo que se llamaba Salmón Cultural y estaban pidiendo esa casa, la tomamos en arriendo y empezó un proceso. Me llamó la atención el nombre del Salmón, y por eso le colocamos Salmón Cultural. Allí se organizan reuniones y conozco mucha gente, participo del ciclo de cine, en la “marcha del hambre”, la lucha por los corteros, con los indígenas, los negros, las mujeres. Va surgiendo una apuesta política en la Casa, se da un trabajo articulado con diferentes combos juveniles. Teníamos un proceso con niños de Ciudad Bolívar, los apoyamos con el transporte y refrigerio y participaron del cine club. Recolectamos comida para recibir a la gente de otras partes, apoyamos eventos y gestionamos recursos para estas causas. Desafortunadamente hay deudas con la dueña de la casa y también por razones de seguridad es conveniente cerrar el espacio, lo cual no significa que sigan los procesos.

JC: Cómo percibe la movilización y la solidaridad de la gente para acompañar esta lucha tan justa, pero tan riesgosa?

YN: Ha sido bastante buena porque hemos hecho movilizaciones, la gente recuerda mucho a Nicolás, los mismos muchachos hacen sténcils de Nicolás y los colocan en Bogotá sin que haya un evento específico. Le hicieron una placa, hay apoyo de las organizaciones, la Fundación Manuel Cepeda, las universidades, los jóvenes han ayudado mucho, lo que pasa es que también hay mucho miedo, porque lo que hicieron con Nicolás fue una demostración de barbarie, y están mandando un mensaje donde están diciendo “salgan y les puede pasar lo mismo”. Entonces entiendo ese miedo y me preocupo por eso, porque no me aguantaría otro asesinato por Nicolás, eso si me haría perder la poca cordura que me queda. El apoyo ha sido bastante bueno a excepción del colegio donde estudiaba Nicolás porque el rector Félix Barreto amenazó a los muchachos si iban a alguna marcha o concentración de Nicolás. Los amigos de Nicolás programaron para este viernes 09 de octubre una jornada para celebrar el cumpleaños de Nicolás y hablar sobre impunidad. Los amigos son los que está organizando esto. Para mi es muy bueno que se acuerden de Nicolás, pero yo debo hablar por tantos estudiantes caídos, sé que ese es el deseo de Nicolás.

JC: Cómo analiza usted esta dura realidad de violencia e impunidad que padece nuestro país históricamente?

YN: Impunidad amparada por todos los entes de control y organismos del Estado. Me refiero a la Fiscalía, la Procuraduría, a la Defensoría del Pueblo, a la Alcaldía de Bogotá, porque Lucho Garzón no quiso hacer nada y fue durante su administración que ocurrió la muerte de Nicolás. Estos entes me dicen “ahí le estoy colaborando”, y yo les digo que no necesito que me colaboren sino que hagan su trabajo. Lo mismo a La Policía, el DAS, el CTI. Hay un grave problema de impunidad, es una política de Estado. Con esos chalecos que utilizan se tapan la placa para que no se vean los nombres y apellidos, no se les puede denunciar sin identificar. Los entes de control se ayudan entre ellos mismos para encubrirse. La Policía cuida al fiscal y el fiscal le hace pasito a su vez porque sabe que la Policía es la que los está cuidando. La Policía está cuidando a la Procuraduría porque son los escoltas…, se tapan los unos con los otros. Por eso estoy buscando la verdad de qué pasó, yo no estoy buscando justicia, porque sé que en este país no hay justicia.

JC: Qué mensaje les envía a los jóvenes, en un país como Colombia, en donde enfrentamos tantas adversidades de un Estado policiaco y represivo, pero donde también hay tantas necesidades por cambiar las estructuras de este país.

YN: Primero que todo tienen que pensar que con violencia no se saca nada, los jóvenes deben estudiar para preparar el cambio, pero con inteligencia, tenemos que hacer acciones directas mas no violentas, a pesar de que no estemos de acuerdo con ellos no hay que asesinarles a porque seriamos peores que ellos, que los asesinos. Tenemos que denunciar, y tienen que acordarse de que el silencio los está matando más fuerte que las balas del Estado, de la Policía. Hay que a pesar del miedo oponerse a todas esas injusticias que se cometen, no podemos ser permisivos con tanta masacre, hay que respetar nuestra dignidad y construir pero sin violencia. Soy víctima de la violencia pero yo no la puedo difundir. La revolución y el cambio no está en la violencia sino en la inteligencia, en el amor y en el compartir de la cotidianidad.

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