

Que vivan. Que vivan los pueblos campesinos, los afrodescendientes, los mineros, los cortadores de caña, y los trabajadores, los estudiantes todos aquellos que caminaron hasta la capital para ser escuchados. Que vivan todos aquellos que levantaron sus voces para apoyar a la Minga nacional de resistencia indígena y popular.
Por Olvido Cero
Diciembre 2008
En la tarde del jueves veintiuno, Bogotá recibió cerca de diez mil indígenas. La carrera treinta les abrió su paso y la Universidad Nacional presto los jardines para los cambuches. Después de caminar más de quinientos kilómetros, miembros de las ciento dos comunidades indígenas llegaron a la capital. Ni la lluvia, ni el frío, ni la ausencia de Uribe les impidió organizarse por más de cuatro horas en la Plaza de Bolívar para exigir el respeto a sus derechos.
Un evento realmente especial. Una reunión pacífica, llena de folclor, de cultura y de principios. En un mismo lugar convergieron diferentes luchas, todas unidas por la defensa de los derechos humanos. La plaza fue escenario de debate, de discusión, de alianzas. De colores, de razas, de diferencias pero de igualdad. La voz del pueblo indígena se oyó: “Venimos desde la historia por los caminos del olvido, resueltos a sembrar en la autopista de la paz, la esperanza, la dignidad, la libertad y todos los derechos. Cultivamos la vida y no regocijamos con la justicia. Caminamos y caminaremos la palabra con la fuerza de los espíritus superiores y mientras no se apague el sol. Somos la historia y la hacemos y le gritamos al mundo…”
A la tarima subieron indígenas de Perú y Ecuador. Hablaron de lo invisible que son las fronteras cuando las comunidades hermanas sufren y mostraron su solidaridad a la Minga. Así mismo, desde las frías montañas de Suecia viajo una indígena en representación del pueblo Sami. Sus ideas sobre la condición indígena, la resistencia, los derechos humanos, la dignidad y el reconocimiento llenaron de emoción a los manifestantes. También intervinieron mujeres, campesinos, cortadores de caña, estudiantes, comunidades afro.. todos para exigir al gobierno reforma social. Las palabras de Tarsicio Mora, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia -CUT- marcó la alianza y dio ilusión y ánimos a la comunidad. Con fuerte estrechón de manos insistió en la soberanía del pueblo, la importancia de la unión y la fuerza de la resistencia. También subió el profesor Moncayo que aún encadenado, levantó su voz de apoyo. El alcalde de la ciudad, Samuel Moreno, intervino unos minutos para saludar la manifestación y sobretodo dar bienvenida y buena hora a sus visitantes.
La plaza recibió por primera ves en muchos años tal cantidad de indígenas juntos y muchos de ellos por primera ves salieron de sus territorios hacía la gran ciudad caótica y desarrollada. Los aplausos llenaron de energía la tarde gris y la comunidad logró demostrar la fuerza de su palabra y la necesidad de cambio. La guardia indígena expresó: “Ante tanta injusticia, pobreza y exclusión; ante tanta violencia inmisericorde de los derechos humanos, es que levantamos nuestras voces de inconformidad. Ante tanto dolor y sufrimiento del pueblo colombiano y de todos los pueblos que habitan en la piel de nuestra América, es que caminamos sin derecho al cansancio”.
El gobierno y muchos de los colombianos se perdieron un evento único de identidad, patriotismo, reconocimiento, hermandad y cultura. Uribe por estar de viaje en el Perú y los colombianos, por que algunos medios de comunicación prefirieron enfocar sus cámaras y su atención en Panamá y no en Bogotá. Detrás de la Minga hay un movimiento social único. Se habla de derechos humanos, de esperanza, de paz, de dignidad, de reconocimiento, identidad, justicia, verdad y un sin fin de realidades colombianas. Detrás de DMG hay solo sed de dinero. Se habla de enriquecimiento ilícito, engaño, sobornos, mentiras y pirámides. ¿Hacia donde estamos mirando los colombianos?
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