

El interrogante sobre ¿Cómo se construye memoria en Colombia? tiene miles de posibles respuestas, tantas como escenarios sociales hay en el país.
El pasado 2 de abril, en el último conversatorio del CINEP sobre propuestas de paz en a cotidianidad se relaciono la memoria con la paz y con el arte. Nicolás Montero mencionó como el arte es un lenguaje que construye identidad y combate las memorias anónimas. Insistió en la lucha contra los procesos de alineación que destruyen identidades y dijo que el reconocimiento social es la base para el desarrollo de la paz en escenarios cotidianos.
Construir memoria no anónimas o conjuntas, no es mas que construir relatos colectivos de la historia. Consiste en hacer lecturas de país o en otra palabra, acercar realidades y crear cadenas de hechos que formen identidades.
Es crear reconocimiento del pasado y del porvenir. Como mencionó Montero es entender el cuerpo y el entorno, No ser seres kafkianos, sin consciencia del poder decisivo, del poder social del hombre y la diversidad de posibilidades que existen para el futuro. No pensar que el presente, es el mejor momento alcanzado sino tener esperanza que el mundo seguirá transformándose.
El arte y la literatura cuentan historia, se transforman, generan identidades y perduran en el tiempo. Son herramientas de memoria. Sin embargo no existirían sin la emoción. El sentimiento de la emoción es el motor para la creación. Toda obra se desprende de un sentimiento: tristeza, felicidad, amor, dolor. desespero, aburrimiento etc. y cada uno es traducido en una emoción.
Para crear memoria en Colombia se necesita entonces un reconocimiento en colectividad. Entendida no desde un sentido patriótico, que tanto se ha tergiversado y hoy parece una excusa de guerra o un elemento de publicidad, sino fundado en el reconocimiento de un mismo imaginario.
Es decir, un entendimiento de que los limites no están dados por la geografía, sino por la historia y por las emociones. Que a través del arte y de las palabras se construyen relatos comunes e identidad y de allí surgen escenarios de desarrollo, de cambio y de justicia.

