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Por Alfredo Cohen Montoya
www.alfcohen.blogspot.com
Los Montes de María es una subregión de la costa norte colombiana con un bonito nombre, gente amable y una compleja realidad. El Carmen de Bolívar, a dos horas de Cartagena de Indias, es un municipio de mas de 60 mil habitantes y uno de los 17 que pertenecen a esta zona del país. Se trata de un lugar de gran belleza natural, incalculable riqueza cultural y un corredor estratégico para el comercio de armas y drogas por parte de los grupos armados regulares e irregulares que durante décadas, han desangrado al país.
En el Hospital Montecarmelo de este municipio nació Leonada de la Ossa, mejor conocida por sus compañeros y amigos como Leo. Sus padres trabajaban vendiendo verduras en la plaza de mercado como hasta ahora, cuando me mira a los ojos para explicarme sonriendo: -"A mi papá le tocó emborrachar a mi mamá para que me pusieran este nombre, porque a ella le parecía "maluco" y de "macho"...- guarda un breve silencio, vuelve a sonreír y clava su mirada en el MACBA, el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, que tenemos enfrente.
Durante varios años en el municipio se escucharon los disparos de los fusiles. Las bombas y el miedo hacían parte de la cotidianidad. Aún hoy, las casas frente a la plaza principal tienen la huella impresa de un conflicto que se transforma pero que está aún lejos de desaparecer. Las estadísticas dicen que en cada familia montemariana hay un desaparecido, un asesinato selectivo, una víctima de masacre, un reclutado por la guerrilla o por los paramilitares. En total, dieciocho mil víctimas, según los informes presentados por las organizaciones internacionales que investigan la zona.
Leo conserva en su mirada la frescura de la juventud y en plena Plaça dels Àngels, mientras nos tomamos un café, sus cabellos negros ensortijados se mueven con la brisa fría del invierno mientras me dice con la voz firme: -"Era muy duro, a las 6 pm todos nos íbamos a dormir. La gente moría por cosas absurdas, como lavarle la ropa a un soldado. Yo pensaba que no era una víctima porque no me habían matado a mi papá"- su testimonio es tan contundente que prefiero preguntarle por esa historia que empezó cuando apenas tenía 10 años, que le cambió la vida y que por estos días la trajo a Cataluña.
-"En el año 2000 conocí a Soraya Bayuelo, una Comunicadora Social que luego de pasar por la radio y empresas privadas, redefinió su proyecto de vida: "No tener jefes ni ser la jefa de nadie"-
Soraya llegó al Carmen de Bolívar y junto a Beatriz Ochoa, fundaron el Colectivo de Comunicaciones Montes de María, “sin ánimo de lucro y sin ánimo de pérdida”, con el único fin de formar seres humanos integrales que le apostaran a la vida en medio de la guerra. Se realizaron los primeros talleres, se empezó a hacer radio comunitaria y se montó "la BBC del Carmen". Una productora dedicada al mundo de las bodas, los bautizos y los cumpleaños de la comunidad. Así se formó un pequeño centro de radio y televisión, en donde las noticias salían de la misma gente, de sus realidades, sus fantasmas y sus sueños.
Leo encontró en el Colectivo una escuela pero también una familia, aprendió de micrófonos y de cámaras, aumentó su autoestima y el amor por su región mientras se permitía soñar en grande y hacerse mujer. Tiempo después, ni ella ni sus padres lo podían creer cuando les contó que se subiría en un avión y conocería la Capital de la República!
Años más tarde conoció a Clemencia Rodriguez, Pilar Riaño, Jair Vega y Amaparo Cadavid, académicos interesados en el uso de la comunicación para el cambio social. Estos querían sistematizar experiencias con prácticas que nacieran de los propios colectivos.
Nuestros pocillos se han quedado sin café, un camarero pasa a nuestro lado pero no nos inmutamos, entonces ella me explica: -"Los estudiantes venían y hacían sus tesis, los periodistas pasaban a escribir o grabar sus notas, pero nosotros no veíamos los resultados, entonces lo que aprendimos fue a formarnos como investigadores, para poder cuestionar nuestras prácticas."-
Hoy, el colectivo se dedica a viajar a los 17 municipios de los Montes de María, llegan a sus corregimientos, veredas y caseríos. A través de las 18 emisoras escolares, el canal local y el cine itinerante “La rosa púrpura del Cairo”, han capacitado gratuitamente a más de 4500 jóvenes, 150 madres comunitarias y 100 profesores, certificados en el manejo audiovisual con énfasis en temas de medio ambiente, derechos humanos, sexualidad, equidad de género y resolución política de conflictos. Soraya ganó el Premio Nacional de Paz en 2003 y fue seleccionada entre los cincuenta líderes más influyentes del país y de la Costa Caribe.
Leo por su parte viajó por distintas regiones de Colombia, fue a un congreso en Brasil y se radicó en Bogotá en donde logró una beca para estudiar Comunicación Social en la Universidad Javeriana pero que nunca usó porque prefirió estudiar Antropología en la Universidad Nacional, una institución pública donde según ella: -"la gente sí va a aprender, a ser críticos y proactivos"-
Le pregunto entonces a Leo qué hace en Barcelona y ella sonríe diciendo: -"Era algo que tenía que hacer, una deuda conmigo misma, un reto personal"- no pierdo el asombro desde el principio de la conversación, dudo que esta mujer tenga 19 años y ella prosigue: -"En el Carmen conocí a Carles Hernández del Observatorio de las Relaciones UE-AL (OBREAL) quien llegó allá para hacer un documental. Él me preguntaba cosas del colectivo y yo le preguntaba palabras en catalán. Luego esta ciudad se empezó a aparecer en los textos que leía, en los currículum de los profesores y empecé a conocer gente por medio de Carles. Así me llegó una convocatoria de ECREA, la segunda conferencia europea de comunicación, y tres meses después, tenía un espacio entre tres mil europeos expertos en el tema"-
Cuando se enteró que tenía la invitación, Leo también supo que no incluía los tiquetes, ni la estadía, ni siquiera la inscripción que eran 230 euros, más de lo que gana en un mes de trabajo como camarera en un restaurante de Bogotá. La rabia le duró unos días pero pensó en lo que había sido su vida, entonces no se resignó. Movió contactos del Colectivo, de la Universidad, habló con los catalanes que había conocido por internet y con la Fundación Imaginario - Citurna con quienes ha estado trabajando. Así logró, después de mucho empeño, sentarse frente a la Primera dama de la nación y de ahí, con el gerente de Movistar. Nunca pisó la embajada de España en Bogotá pero faltando dos horas para subirse al avión, le llegó del Carmen un video del Colectivo subtitulado al inglés, que más bien quedó en espanglish y que en el ECREA, arrancó un multitudinario aplauso que de algún modo, justificó el esfuerzo".
Con Leo enfrente se me ocurre hacer un documental o escribir un libro completo. Le creo todo lo que me ha contado porque también nací y crecí en aquel país de alucinantes historias, pero hay algo que dudo, así que le vuelvo a preguntar: -"En realidad ¿cuántos años tienes, Leo?"- No me presta mucha atención, quiere seguir hablándome, ha descubierto nuevas cosas con este viaje. -"Quedé muy contenta con la presentación porque no fue una ponencia teórica, porque la hice en mi idioma y porque fueron las imágenes de la gente las que finalmente hablaron, porque más que una ponencia era la exaltacion de un grupo humano que estaba haciendo investigación y comunicación a su manera, desde sus lógicas propias. De todos modos, por fuera del congreso, me quedé con la sensación de que Barcelona es una ciudad de postal, mitificada, reinventada más para el turista que para el ciudadano, es muy bonita pero ya no me muero por estudiar aquí. Prefiero una universidad lejana a los rankings de la fama, pero cercana a la realidad de América Latina"-
El MACBA frente a nosotros nos espera, el camarero trae la cuenta y yo quisiera terminar esta charla con una reflexión a la altura, pero ella lo hace por mi: -"Mi conclusión es que en la vida, las expectativas no tienen que limitarse a las posibilidades."- No sé que más preguntar, Leo me tiene impaciente y anonadado, así que insisto con lo mismo: -"Dime la verdad Leo, ¿tú tienes 19 años?"- hay un breve silencio y entonces me remata: -"Pues no, en realidad tengo 18, pero cumplo en enero, así que... es como si ya los tuviera..."-
*Nota escrita para Mundo Hispano
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