

Mientras en el sur de Colombia, el gobierno del presidente Pastrana, y la guerrilla de las Farc tejían un fracasado proceso de paz; al norte del país, trescientos campesinos firmaban un acuerdo de neutralidad que si tuvo éxito y hoy es un espacio sin armas y sin violencia. Se conoce como la Comunidad de Paz de San José de Apartadó y esta es su historia
Octubre 2008
En 1998, Colombia iba a alcanzar la paz. El gobierno había creado una zona de 42.000 kilómetros, tan grande como Suiza, donde la guerrilla de las Farc pudiera concentrarse y así negociar la entrega de armas y la reinserción de combatientes. Ríos de personas con camisetas blancas marchaban por las ciudades. En la televisión se anunciaba que el conflicto iba a acabar y el presidente Pastrana era el héroe de la patria.
Para gran parte del campesinado, el ambiente era otro. La paz estaba lejos de alcanzarse y las luchas entre paramilitares y guerrilleros eran devastadoras. Cientos de poblaciones eran arrasadas, mas de 300 soldados habían sido capturados y encerrados en campamentos de alambres de púas y miles de campesinos eran desplazados a la fuerza.
En consecuencia y sin causar gran revuelo en la opinión nació, un proyecto de paz muy exitoso. En el año 1997, con el apoyo de monseñor Cancino nació en el Urabá, departamento de Antioquia, al nor-occidente de Colombia, un grupo de resistencia pacifica campesina.
En 1997, la población de San José de Apartadó parecía condenada a luchar, a desplazarse o a desaparecer. En respuesta, un grupo de sus habitantes se reunieron bajo los principios de paz y de protección y consolidaron la Comunidad de Paz de San José de Apartado –CpSJ-.
En más de diez años de vida, han sobrepasado grandes obstáculos. Han tenido que reubicarse, mas de 100 de sus miembros han muerto y el sufren del anonimato. Desde siempre han estado amenazados por la guerrilla, por los paramilitares e incluso por el gobierno. El presidente Uribe ha manifestado varias veces los deseos de disolverla porque considera que “la comunidad auxilia y protege a la guerrilla terrorista de las FARC y como rechaza la fuerza pública, es un límite a las libertades y a la justicia nacional”.
Según Jesús Emilio, campesino y fundador de la comunidad, no hay en Colombia otro grupo que desde la neutralidad y el discurso pacífico, resista y denuncie tan claramente la impunidad estatal y los crímenes de todas las fuerzas armadas del país.
A nivel internacional han contado con el apoyo que falta en el interior. En Bruselas, por ejemplo, se llevó a cabo el pasado 28 de febrero del 2007 la manifestación “Contra la impunidad de los crímenes cometidos en la comunidad de paz en Colombia” en donde decenas de ciudadanos belgas levantaron carteles de apoyo frente a la embajada de Colombia y exigieron al gobierno el respeto del derecho internacional humanitario y a las recomendaciones de la ONU. Más tarde en noviembre, un grupo de periodistas franceses, liderados por Daniel Mermet, realizaron un reportaje sobre Colombia y de los catorce episodios emitidos en el programa radial “La-bàs si j´y suis”, dedicaron tres a la comunidad.
Mermet y su grupo incluso acompañaron a los habitantes de la Comunidad en su marcha de doce kilómetros hacia la ciudad de Apartadó. Casi tres horas de reportaje en vivo grabaron a las familias, el padre jesuita y líder Javier Giraldo y la ex alcaldesa de Apartadó Gloria Cuartas, en su denuncia de las últimas muertes de campesinos miembros.
Como muestra de luto, la CpSJ pintó cuatro nuevas piedras para acompañar a las otras casi doscientas que forman el monumento de honor a las víctimas de once años de lucha. Según sus habitantes cada una de ellas reivindica el discurso del trabajo comunitario y el rechazo al uso de la fuerza, y en especial, la piedra de Luis Eduardo Guerra, uno de los líderes mas popular y más querido, es un símbolo de impunidad y de mentira.
La muerte de Luis E Guerra causó indignación y dolor para todos los miembros de la comunidad. Ocho miembros de la comunidad habían sido asesinadas atrozmente y una vez mas eran infinitas las contradicciones y la final no había culpables.
EL 21 de febrero, justo después del crimen, se desató un debate público que llegó hasta Palacio. Según el padre Javier Giraldo, también lider de la CpSJ fue un crimen de estado en el que miembros de la brigada XVII del Ejército Nacional de Colombia mataron a sangre fría a los ocho campesinos. Carlos Alberto Ospina, comandante de las fuerzas armadas, argumentó que no había presencia alguna de sus soldados en la zona. Según el gobierno, Luis Eduardo Guerra era guerrillero de las FARC y fue asesinado por el mismo grupo al querer desertar. Los pobladores de la zona, incluido el cuñado del difunto que logró escapar, denunciaron que el 19 de febrero el Ejército Nacional había llegado a la vereda la Esperanza, en San José de Apartadó, y dos días más tarde detuvo personalmente al líder, cuando intentaba volver a su parcela.
Ver artículo Espacios de paz en Colombia
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